La digitalización e Internet han motivado la evolución de la que estamos siendo testigos en la actualidad; un punto de inflexión hacia un nuevo ciclo que está aún por definir. Nos adentramos en un cambio cultural de gran magnitud, que evidentemente  ha desencadenado un nuevo paradigma de la comunicación (Canga Laregui, 2001: 34). Los roles atribuidos a cada uno de los elementos del clásico esquema de la comunicación cambian porque se transforma la esencia y la naturaleza de cada uno de ellos: emisor, receptor, mensaje, código y canal.

Internet se convierte en un nuevo soporte para los medios convencionales con la consecuente multiplicación de sus audiencias y, al mismo tiempo, es una plataforma para diferentes servicios que se apoyan en Internet para conformase en los llamados nuevos medios con características específicas y una inmensa capacidad comunicativa favorecida por las posibilidades técnicas del soporte.

Sin título

 

“Estamos hablando de la mayor plataforma de creación de medios que haya conocido la humanidad. Cada medio basado en Internet es un mundo en sí mismo” (Polo y Polo, 2012: 80). A lo que hay que sumar la multiplicación de dispositivos para el acceso y la convergencia multimedia que permite vincular servicios y herramientas para la información y la comunicación en Internet, convirtiendo cada uno de los medios en redes de medios.

Estos cambios en el ecosistema van más allá de la aparición de la nueva plataforma y sus medios e inciden en las formas de financiación, en las mediciones de audiencias, en la actitud de los receptores, en el tiempo y plazos en los que se crean y distribuyen las noticias, en las formas de hacer periodismo  y en la publicidad, hasta el punto de hacer temblar los cimientos del negocio.

Nos hemos adentrado en un nuevo paradigma de la comunicación en el que el ecosistema tradicional de medios y la función e identidad de los medios y de los periodistas se ha visto erosionado frente a la eclosión del nuevo ecosistema líquido de medios.

En el ecosistema sólido tradicional, el periodismo es una industria con procesos sistematizados para producir noticias en distintos formatos y el periodista es quien tiene por ocupación principal, regular y retribuida ejercer la profesión dentro de una publicación o emisión periódica. El periodista jugaba el rol de mediador social, era quien confeccionaba la realidad simbólica. La influencia del periodista radicaba en su capacidad para definir la realidad y contribuir al debate democrático.

 

adaptación

 

 

Frente a la solidez del sistema tradicional entramos en un escenario líquido. Hablar de lo sólido y lo líquido es una metáfora (Bauman, 2006) para explicar los procesos de cambio sociocultares que estamos viviendo por las TIC.

En la actualidad la cultura digital es un fluido de producción de información y conocimiento inestable, en permanente cambio y transformación frente a la producción cultural del XIX y XX en la que primó la estabilidad y la inalterabilidad de lo material. Internet y la Web 2.0 han trastocado  las reglas del juego tradicionales de elaboración, distribución y consumo de cultura, razón por las que algúnos objetos culturales tradicionales están desapareciendo  como los periódicos. 

Las TIC han transformado los mecanismos de producción, almacenamiento, difusión y acceso a la información;  la comunicación interpersonal, el lenguaje, la forma de representar la realidad. Han surgido nuevos actores en el seno de internet que están cambiando la experiencia de la comunicación –consumo y adquisición de la cultura- en su sentido más amplio, con lógicas consecuencia en la industria de la comunicación periodística.  El resultado es una realidad difusa, cambiante e inestable.